“Hemos trabajado para tener esta paz social”

Diciembre suele ser un mes difícil para cualquier gestión de Gobierno porque la tensión social crece en un marco de crisis. Sin embargo, la ministra de Gobierno, Carolina Vargas Aignasse, señala que el Poder Ejecutivo “ha trabajado durante todo el año para tener esta paz social que hoy se observa en Tucumán”. Y cree que se vislumbra un 2022 auspicioso a través de la obra pública proyectada, según señala en la entrevista concedida a LA GACETA.

-¿Cómo cierra el Ejecutivo este 2021?

-Indudablemente, ha sido un año muy complejo, dada las consecuencias económicas que se hicieron sentir con la pandemia. Aún así, en Tucumán hemos tenido un año económica y socialmente ordenado. Hemos cumplido con todas las obligaciones que el Estado tiene. Se pagan los sueldos al día; se cumplen las paritarias; se dio ayuda para mejorar el poder adquisitivo a los agentes públicos y estuvimos muy cerca del sector privado para que salgan de la situación a la que los expuso la pandemia. Continuaron los programas sociales y hasta se acordó un plan interzafra para ayudar a sectores que se quedan sin trabajo transitoriamente. También fue un año difícil por los ribetes institucionales que terminaron siendo muy positivos con Juan Manzur en la Jefatura de Gabinete de la Nación y con una provincia a cargo de Osvaldo Jaldo para proyectar un 2022 con mayor reactivación económica de la mano de la obra pública.

-¿El objetivo ha sido terminar el año con tranquilidad social?

-Hemos trabajado, como lo hacemos todos los años, para tener paz social, entendiendo a situación económica y social por la pandemia. Esto, naturalmente, nos expone a riesgos y por eso es necesaria la intervención del Estado para contener a todos los sectores golpeados por la situación. Agradecemos a los gremios públicos y privados, al sector privado y a la sociedad toda que contribuyeron a propiciar que Tucumán tenga paz social en este año.

-¿Cómo se adaptaron los ministros al repentino cambio de gobernador?

-Ante el proceso político que ha vivido la provincia, con ribetes inesperados en relación a posicionamientos de los actores políticos, con un panorama distinto al planteado antes de las internas de lo que terminó siendo, en pos del pragmatismo y de priorizar lo mejor para Tucumán, hoy vemos que se limaron las asperezas. Además se potenció el trabajo conjunto entre el jefe de Gabinete nacional y el gobernador actual de la provincia. Fue un proceso traumático para todos, pero se estuvo a la altura de las circunstancias para superar las cuestiones emocionales y priorizar las cosas que le hacen bien a la provincia. Hoy estamos en un camino de crecimiento y nadie puede dudar que ha sido estratégica la tarea conjunta de Juan Manzur en la Nación para ayudar a Tucumán, que está a cargo del sucesor institucional que corresponde y que es el contador Osvaldo Jaldo.

-¿Qué se proyecta para 2022?

-Miramos con mucha esperanza. Entendemos que vamos a tener una serie de obras que serán dinamizadoras para la economía y que van a proyectar un año de crecimiento de la mano de la campaña de vacunación que, afortunadamente, nos encuentra en esta etapa de la pandemia con un altísimo porcentaje de la población vacunada. Esto contribuye a que las actividades económicas puedan desarrollarse con normalidad y contando con la responsabilidad social y de los distintos sectores. Para el año que viene aguardamos la concreción de proyectos que son estratégicos para Tucumán como el Centro de Entrenamiento de Altura en Tafí del Valle, el inicio del proyecto ejecutivo del Centro Multimodal de Carga, que es un hecho concreto y no una fotografía ni una postal, y la contratación del data center de la provincia para avanzar con la digitalización y los trámites remotos que le darán mayor celeridad y ahorro de tiempo a las gestiones que realizan la sociedad en reparticiones públicas. Todo esto ha quedado plasmado en la visita del presidente Alberto Fernández y su gabinete que, en Monteros, dio una señal fuerte de impulsar una Argentina realmente federal, que luche contra las asimetrías entre regiones.

“Estamos cerrando el año con cierto equilibrio fiscal”

Eduardo Garvich, el ministro de Economía de Tucumán, realiza una mirada introspectiva de las finanzas públicas, pero no pierde de vista lo que sucede con el contexto exterior de la gestión, el de las medidas que puede llegar a adoptar la Casa Rosada con el posible nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Por ahora, afirma a LA GACETA que no sabe qué puede llegar a suceder con las provincias respecto de probables exigencias para el entendimiento por la deuda estimada en U$S 43.000 millones. Sin embargo, el titular de Economía resalta que la deuda pública no es una gran preocupación para el Poder Ejecutivo, al no estar dolarizada, como sucede en otros distritos subnacionales del país. Lo dice durante la siguiente entrevista concedida a LA GACETA.

-¿Si tuviera que hacer un balance, diría que el Gobierno cierra una etapa difícil con cierta tranquilidad social por la ayuda que el Estado otorgó a distintos sectores?

-No está terminado el año aún y esperamos que todo se mantenga como hasta ahora. Si miramos desde la perspectiva del sector público, podemos señalar que los trabajadores están cobrando en tiempo y en forma; además, se les ha otorgado un bono extra de $ 40.000 en tres cuotas y se pagará el aguinaldo. Todo esto significa dinero que se inyectará en el circuito comercial y que apuntalará las ventas durante fin de año. También hay que mencionar que esta gestión ha pasado a planta permanente a aquellos empleados que cumplieron tres años de actividad en el Estado, tal como lo marca la legislación vigente.

-¿Cree que la inyección dineraria contribuirá a cambiarle el humor al comercio?

-Y es plata. Estamos hablando de no menos de $ 31.000 millones que se inyectarán hasta el 7 de enero. Todo esto es interesante para la economía provincial. No hay que perder de vista que el Gobierno también ha contribuido a mejorar la situación de otros sectores. Además de haber atendido la demanda natural que el sector salud requería por la pandemia de la Covid-19, se buscó darles apoyos a bares, a restaurantes, a hoteles y al comercio en general que, en muchos casos, implicó un tratamiento impositivo especial tomando en cuenta la situación por la que vienen pasando. Paralelamente, hubo asistencia financiera local y especialmente nacional a los sectores sociales más afectados por la situación económica del país. Todo esto explica una parte importante de la tranquilidad social que se observa en Tucumán. Además de que se superaron las diferencias políticas internas en el oficialismo. Ahora hay que pensar en la obra pública que se viene para una provincia que no estaba acostumbrada a ejecutar trabajos públicos en los últimos años, primero por las diferencias con la gestión presidencial de Mauricio Macri con la del gobernador Juan Manzur, y luego por la pandemia, que paralizó en 2020 la actividad de la construcción, que es dinamizadora de la economía. Hoy hay más optimismo. Lo dicen los contratistas del Estado y también los obreros de la Uocra.

-En materia fiscal, ¿Tucumán cierra con las cuentas al día?

-Afortunadamente, al no tener deuda en dólares, la situación es menos comprometida desde el punto de las finanzas públicas. De alguna manera se recuperan las finanzas después del déficit que nos ha dejado 2020, el año en que se desató la pandemia. Estamos equilibrados desde el punto de vista fiscal, con una buena paritaria, en un marco de incremento de los ingresos (nacionales y provinciales) por encima de la inflación, y con la ayuda del Gobierno nacional, algo que no pasaba en la gestión anterior. Estamos cerrando un ejercicio con cierto equilibrio fiscal.

-¿Se prevé una mayor carga impositiva para 2022?

-No está previsto. No hay idea de aumentarlos. Las valuaciones (en propiedades y en autos) se hicieron en base a los análisis para estar más cerca de lo que valen en realidad. Además, hay disposiciones que se adoptan a nivel nacional y que automáticamente aplican las provincias. Hemos ayudado con las moratorias y formas de pago. Tal vez se avance en la mejora de los procedimientos para la ejecución fiscal.